Se realizó la primera edición de un festival organizado por Luis Yelpo y el mánager de Azeroth. El heavy, el rock y el power metal calentaron la noche fría en la capital entrerriana
Por César Luis Penna
Muchas veces vi en los anuncios de los recitales que tocaba una banda llamada Numérica, pero nunca la había escuchado. Por un momento pensé que era una banda de profesores de Matemática y me imaginaba el nombre de la mía: Lenguálica.
Por lo general, uno conoce la banda por alguna recomendación o por verlas en algún festival como fue esta ocasión, porque no todo pasa por Spotify o YouTube. Seba, guitarrista de Estenia, me contaba que conocía desde la escuela a Daniel Roda, el guitarrista de Numérica -muy parecido físicamente a Corbata de Carajo y A.N.I.M.A.L.- y que el cantante había tocado el bajo en Homosapiens. Entre el público se podía ver a los músicos visitantes mirando desde el primer momento y compartiendo unas bebidas a precio porteño.
Mientras tanto
Mientras esperábamos, en la pantalla del bar miramos un rato un partido del Mundial y la publicidad donde aparece el Diego IA. ¡Eso nos va a joder a todos!, decían y coincidíamos en que había otras posibilidades, incluyendo otros campeones del mundo vivos.
El inicio
Arrancó el recital y la banda sonaba muy pesada, por momentos era rock pesado, por otros era metal pesado. Lo cierto es que hace mucho nuestra ciudad necesitaba una banda heavy metal así bien pesada, con un cantante (Gustavo Tassano) que iba de sonidos graves a unos gritos agudos desgarrados y desoladores. Una batería llevada adelante por Franco Muñiz precisa y pesada y la coordinación de la guitarra de Daniel y el bajo de Marcos daban la impresión de que llevaban muchos años tocando juntos. Una banda bien plantada con gente de barrio y un espíritu luchador.
Los paranaenses tuvieron en la presentación tres invitados: un joven guitarrista muy habilidoso y dos cantantes, el primero fue Luis y el segundo Fernando “Pequeño” Gambogi (muy parecido a Jason Momoa), cantante de Conqueror Worm, que ha pasado por varias bandas de death metal, uno de los géneros más pesados del metal que se distingue por su velocidad y la brutalidad de las voces. Alguna vez lo vi quitar la pintura del techo del bar del Argentinos Juniors de lo rápido y fuerte que revoleaba su larga cabellera. Después de su impactante presentación, me comentaba cómo había sentido su participación: “Contento porque pude ayudar a los chicos. Gustavo, el cantante, estaba con problemas de salud así que hablé con Dani para darles una mano, obviamente son amigos. Siempre voy a los ensayos, comparto con ellos, así que me sentí en el compromiso, más allá que estuviera fuera de mi zona de confort, porque soy del palo más extremo. Me lo planteé como un desafío y creo que salió bien. Para mí fue divertido, porque siempre les planteo a los chicos divertirnos cuando hacemos este tipo de cosas, así que después de eso yo creo que ya salió”.
Daniel Roda, dueño de las seis cuerdas de la banda que abrió el recital, me decía sobre su presentación: “Muy emocionado, muy cómodo arriba, estamos muy contentos con la respuesta de la gente. ¡Se re coparon! Estuvo muy bueno el show, pudimos aprovechar y hacer lo que siempre hacemos, disfrutarlo con los amigos”.
—¿Qué es Numérica?
—Es una mezcla de muchas influencias, de rock, de metal, thrash metal y un poco más de la etapa ochentera de Accept (la banda alemana). Más o menos ese estilo, no negamos la influencia de Black Sabbath, pero es una mezcla de varias influencias.
Empezaron como banda hace cuatro años hasta que hace dos hubo un cambio de integrantes que terminó en la formación actual. Hicieron un gran manojo de temas propios bien pesados. Marcos Valdez, el bajista, después del recital me decía: “Me encantó, fue muy lindo y le ha gustado a la gente por lo que he escuchado. Mucha gente, amigos, gente muy copada. Tocar con una banda como Azeroth nos da fuerza para seguir adelante. Me gusta el heavy metal, me gusta tocar y disfrutar en el escenario”.
—¿Qué estilo hace Numérica?
—Nosotros hacemos un estilo thrash metal y los temas son todos nuestros.
Llega la tropa de Buenos Aires
El volumen bajó y subió Blas Mora, un power trío, que de a ratos eran cuatro con la incorporación de un tecladista. Por su estilo rock and roll por momentos me parecía escuchar un poco de AC/DC, Airbourne, y hasta Barón Rojo. El tecladista y el baterista son de Santa Fe, mientras que el bajo de Charlie Giardina y Blas Mora en la guitarra y voz son de Buenos Aires. Lo primero que hicieron fue pedir un aplauso para la banda local y destacaron el acompañamiento del público, a diferencia de la Capital donde el público es muy reacio con las bandas locales. Dueño de una voz prolija donde prevalecían los medios y agudos, Blas cantó El forastero de Riff y Highway to hell de AC/DC. Sus temas propios eran una alabanza hacia el rock and roll con temas como El rocanrol no puede parar, Rock and roll y En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo rock and roll. “La música tiene el poder de hacerte cambiar”, cantaba Blas.

El volumen volvió a subir con Arpeghy, también de Buenos Aires, que replicó las palabras de Blas sobre el público que apoya a las bandas locales. Mis informantes el Seba y el Indio me decían que es una banda muy seguida y con excelentes músicos. Todo comprobado, desde Santa Fe había llegado una delegación que los sigue desde hace 10 años. La banda consta de dos guitarras afinadísimas, bajo, teclado, batería y voz. Sí, la muchachada tenía razón, sonaban excelentemente y por momentos me recordaban a Temple, aquella banda de Walter Giardino. Sonó Soy así, un tema que lleva la voz de Adrián Barilari, que cantara excelentemente Ariel García entre el humo seco y las luces en nuestra ciudad y que en su letra dice: “Soy así lleno de tormentas, una mala influencia, soy el deseo que no quieres admitir. Soy humo que marea el humo de la hoguera…”. Gran canción que tiene su video correspondiente muy bien realizado.
La esperada
La última banda fue aquella que tiene una trayectoria de 25 años, nacida en aquellos años turbulentos y cuya formación ha ido variando hasta el día de hoy, pero siguen firmes: Azeroth. Su cantante Ignacio Rodríguez es un personaje particular: calvo, con barba, retacón y… con una boca en la nuca. Sí, tal vez estaba mareado por el humo seco, el frío y el volumen demencial, pero nunca vi algo igual. El tipo tiene una voz impecable, desde los medios hasta los agudos y agudísimos muy bien ubicados y entonados. Lo acompañaban Fernando Ricciardulli en bajo y orquestaciones, Pablo Gamarra y David Zambrana en guitarras, Daniel Esquivel en batería y Leonardo Miceli en teclados. Mientras los escuchaba trataba de sacar el estilo sin preguntarles a mis informantes. Me sonaba épico, metálico y poderoso; podría ser una definición de power metal, que es lo que hacen. Me sonaba a bandas como Helloween y Angra, de quienes, justamente, serán teloneros en su visita a la Argentina este año.
Los temas eran acompañados por videos generados por IA, que muchas de las veces coincidían con cada tema. Cuando sonó la última canción, Campaña al desierto, un tema rápido y brutal, se proyectaban unas imágenes que me llevaron al AMF 2 en el que sonó el mismo tema con imágenes de jinetes a caballo con estandartes argentinos y en sus estrofas dice:
La historia dirá
que esto es verdad
pero hay otra historia real:
la que callará, el que murió
por acción del represor.
Todos los temas eran ovacionados y parecía que la pila que llevaban los músicos no se terminaba. A la mitad del concierto aclararon que estaban haciendo la misma lista de temas que harían con las bandas internacionales prontamente.
Una noche con excelentes teclados, que nos sacaron de los mismos acompañamientos que siempre escuchamos, de excelentes cantantes a los que el frío quiso amedrentar, pero dieron todo para este público que siempre quiere escuchar más rock, más metal, porque es lo que sana sus heridas.
Invitaciones
Antes de retirarme me dejaban la invitación para el 18 julio que Numérica, Indómino y Plan 4 tocarán en el mismo bar donde fue el recital y serían la banda soporte de Horcas en octubre, ahí cerca del Puerto. Además, el Seba me invitaba para Nepal (la primigenia banda thrashera argentina) junto a Estenia, Doble Filo y Latinos Metálicos en el gran bar de Santa Fe el 10 de julio, en una noche de buen thrash metal de vieja escuela. Las fechas se siguen sumando, nada detiene a quienes llevan la pasión en la sangre.
La cereza del postre
A la salida me esperaba un tipo muy especial: Van Gogh. Un cuidacoches, que tenía la oreja derecha cortada por la mitad y se veía que hacía poco. Olía a vino, drogas, humo y arroyo, yo estaba resfriado y aun así lo sentía, por un momento pensé que recién se había levantado de su tumba. Me siguió hasta la moto queriendo cobrar el estacionamiento, le discutí media hora porque nunca lo había visto y le había pagado a otro, pero una voz me dijo: “Dale un vuelto a ver si saca una faca todavía y Chiquito queda huérfano”. Además, ya no podía estar de pie, me dolía hasta el apellido y sólo quería acostarme, así que le hice caso a la voz y me volví en la madrugada fría del lunes.
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